La inclusión financiera es uno de los principales objetivos de las economías a lo largo y ancho del planeta. Seguramente alguna vez escuchaste este término que se mantiene en agenda desde hace algunos años.

El Grupo de los Veinte (G20), del cual México forma parte, incluye entre sus prioridades perseguir la inclusión financiera tradicional y también digital. Pero, ¿cómo se consigue? Te explicamos de qué se trata la inclusión financiera y por qué es tan importante para el desarrollo.

¿Qué busca la inclusión financiera?

El Banco Mundial define a la inclusión financiera como un factor central para disminuir la pobreza y fomentar la prosperidad. Significa, básicamente, otorgar a todas las personas la posibilidad de acceder a determinados productos, servicios y saberes financieros.

Esto involucra tanto a personas físicas como a empresas. Si bien los gobiernos estatales son responsables de perseguir un acceso cada vez mayor a los servicios financieros, el sector privado juega aquí un rol importante.

Una mayor inclusión financiera hace a una sociedad más justa, además de generar una mejor economía. Todas las personas tienen derecho a tomar decisiones financieras informadas y a través de herramientas idóneas.

Pero vamos por partes. ¿Qué hay que hacer para lograr una mayor inclusión financiera?

Bancarización al sector no bancarizado

El primer aspecto implica ya un desafío. Aunque resulta cada vez más difícil de creer, existe un amplio sector de la población que no está bancarizado en lo más mínimo.

Este no es solo un problema de accesibilidad de recursos, sino también de educación. Existe un desconocimiento sobre la importancia y los beneficios de la bancarización.

El primer objetivo hacia una inclusión financiera es, entonces, garantizar y promover que todas las personas tengan acceso a una cuenta bancaria. Una caja de ahorros implica la posibilidad de realizar pagos y recibir dinero.

Además -y esto no es menor- favorece el ahorro. De hecho, el ahorro es la primera razón que motiva a las personas a dar el paso y bancarizar su economía.

Inclusión financiera
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Ofrecer más productos financieros al mínimamente bancarizado

En segunda instancia, se busca que aquellas personas que cuentan con una bancarización básica, den un paso más. La caja de ahorros funciona como una primera instancia de familiarización con el sistema bancario.

Lo cierto es que existen muchos otros productos y servicios financieros destinados a aumentar la calidad de vida de las personas. El acceso a créditos y seguros forman parte de lo que denominamos inclusión financiera. Son claros ejemplos de la importancia de no quedar por fuera del sistema.

Importancia de la educación financiera y fiscal

Como ya dijimos, la educación es un aspecto clave a tener en cuenta cuando hablamos de inclusión financiera. El desconocimiento es su peor enemigo.

La creencia de que el acceso a los servicios financieros es algo difícil o innecesario atenta en contra de la idea de accesibilidad. Muchas veces los procesos y requisitos son más simples de lo que se espera.

Desmitificar la idea de que las finanzas son algo complejo es fundamental. Al mismo tiempo, es importante comenzar a instalar la idea de las finanzas personales como aspecto de la vida adulta.
Llevar un control de ingresos y egresos, disfrutar de los beneficios de pagar con crédito y la posibilidad de planificar un ahorro: todo esto está en juego cuando hablamos de inclusión financiera.


¿Por qué es importante la inclusión financiera?

La inclusión financiera genera todo tipo de impactos. En primera instancia, mejora la calidad de vida de las personas. El acceso a determinados servicios ayuda a optimizar las economías personales y familiares, contribuyendo además a la planificación a futuro.

Pero esto no es todo. La inclusión financiera es un asunto a nivel macroeconómico cuyo impacto tiene un amplio alcance. Asegurando facilidades para realizar todo tipo de transacciones monetarias, por ejemplo, se favorece el consumo.

En este sentido, estos avances son de interés tanto para el sector público como para el privado. A nadie le conviene que las personas se encuentren excluidas del sistema financiero.

¿Cómo lograr la inclusión financiera?

Entendemos que a las empresas les resulta beneficiosa la inclusión financiera. Teniendo esto en cuenta, podemos afirmar que hay determinadas acciones que se pueden emprender desde el sector privado para potenciarla.

El papel de la tecnología

En este sentido, la tecnología se vuelve la principal aliada de la causa. De hecho, tanto el Banco Mundial como el mencionado foro G20 destacan el potencial de la tecnología financiera digital.

Al ofrecer servicios financieros de bajo riesgo y mínimos costos, cumple un papel importante en el camino hacia la inclusión financiera. La alianza entre las empresas y los servicios de tecnología financiera digital favorece no solo la inclusión sino el desarrollo de cada sector productivo.

El objetivo es siempre el mismo: facilitar el acceso a servicios tan valiosos como el crédito, disminuyendo al máximo las posibles resistencias o fricciones. Cuanto más simple resulte, mejor para todo el mundo.

Lo cierto es que la digitalización de los servicios financieros, así como de las obligaciones fiscales, va a paso acelerado. Ya no hay vuelta atrás. ¿Lo bueno? Está dando resultado.

Las tecnologías digitales significan un antes y un después en cuanto a la manera de formalizar las economías personales. De manera simple y amigable, miles de personas en todo el mundo cobran sus productos o servicios, hacen pagos y acceden a créditos y seguros a través de su teléfono móvil.

Resulta importante para seguir avanzando en este sentido, que las empresas de cada sector se comprometan en facilitar el acceso a sus productos y servicios.

Conclusión

La inclusión financiera es un objetivo que se persigue en México y el mundo. El acceso, por parte de toda la población, a productos y servicios financieros, es signo de una sociedad y una economía más justas.

Hoy, las herramientas digitales representan una facilidad en pos de la inclusión.

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